

Un reino desaparece. Una niña sobrevive. La montaña que la recibe conserva demasiada memoria para permanecer dormida.

Aurelia, heredera de Shaelrath, sobrevive a la destrucción de su hogar y llega al Pico Draconiano bajo la protección de Thaelaris. Lo que encuentran no es un refugio sencillo: es una fortaleza antigua, invadida por el tiempo y llena de sistemas, memorias y preguntas que nadie puede resolver de una sola vez.
Entre Ventarys, Wympicornio, la Piedra del Origen y una montaña que parece recordar más de lo que revela, Aurelia deberá aprender algo más difícil que comprender: sostener aquello que comprende sin dejar de ser una niña que acaba de perder su mundo.



